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lunes, 14 de noviembre de 2016

WHIPLASH - Discografia

Nombre: WHIPLASH
Género: Thrash Metal
País de Origen: Estados Unidos

WHIPLASH es de aquellas bandas que conformaron la gran erupción de lava thrasher en el año 1986. Si bien no son de las bandas más destacadas, como los cuatro grandes del Thrash o los teutónes, básicamente por la comercialización musical ochentera, tampoco es una agrupación de tipo underground, pues su nombre ha sido bien conocido en la escena desde aquel entonces; y teniendo en cuenta las proporciones, resulta ser una banda de culto que inició en la escena del Metal en 1984, ofreciendo su marca original de Thrash Metal de la costa este estadounidense. Originalmente se conocieron bajo el rótulo de JACKHAMMER pero luego buscaron una identificación más acorde a sus preferencias, de esa manera y de forma definitiva se encontraron con la posibilidad de llamarse WHIPLASH, con la que se quedarían definitivamente. Como se decía anteriormente, no generaron gran revuelo como otras bandas de la época, pero aún así fueron conocidos y respetados por su gran dosis de fuerza y velocidad que para la época era familiar, así se dieron  a distinguir en todo el mundo por llevar su versión de Metal a la velocidad de la luz en un viaje que rompe el cuello. Las voces de mando, el intrincado juego de guitarra y los golpes magistrales acarrean calor en su enérgica actuación.
Se formaron en la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos, sobre el año 1984. Curiosamente, WHIPLASH comenzó como la banda de los tres tocayos (término que indica a personas llamadas de la misma forma): Tony Portaro en la guitarra y la voz, Tony Scaglione en la batería y Tony Bono (R.I.P. 2002) en el bajo.
Ellos fueron firmados por Roadrunner Records en 1985, grabaron su álbum debut "Power And Pain" y, a partir de entonces, tomaron su lugar como Old School Thrash Metal Legends.
Las voces únicas de Portaro, su líder indiscutible, y los riffs de thrashing mantienen las cabezas golpeando los vientos, mientras que su capacidad y talente intrincado para escribir, mantiene el alza musical que conduce a repuntuar constantemente su composición sólida. Todo esto, gracias a que su líder (Tony Portaro) ha tenido la fortaleza de ir más allá del tiempo con su música y ambición por seguir componiendo música y sobreponiéndose a la adversidades que ha traído el tiempo, por causa de la dinámica musical, pues ha sufrido varias pérdidas de músicos importantes (incluso su fallecimiento, como es el caso de su bajista original) y el éxodo de otros tantos, además de pausas casi obligadas, pero por sobre todo él ha cruzado siempre la enorme brecha que separan a las personas débiles que se dejan vencer con facilidad de las fuertes que nunca se rinden, o al menos eso procuran. Para Portaro es todo un orgullo, motivo de engrandecimiento, que ya se hayan cumplido y sobrepasado 30 años de su debut.

Power And Pain, lanzado en 1986, es el primer álbum de larga duración. Speed a la vista, así luce este gran trabajo, la forma de ejecutarse parece a una carrera de NASCAR, con carros pesados, artilleros y veloces. La forma en la que se expresan los riffs dicen bien sobre la calidad de la banda que está en un nivel superior, normalmente con velocidad constante y con varios matices de melodía para hacer canciones con contenido variado y pegajoso, de la misma forma funciona la batería, con momentos de aceleración y otros de pleno suspenso. La voz está lejos de ser limpia, pues se centra en un tono agresivo pero no por eso renuncia a los coros, en realidad es un resultado increíble. Lo único malo (aunque no del todo) que puedo encontrar en esto es la producción, pues pudo haber sido más potencializadora del sonido.

Ticket To Mayhem, lanzado en 1987, es el segundo álbum de larga duración. Tal vez un poco más variado que su predecesor y, así mismo, propenso a algunos desatines en el ámbito de la plena forma, pues todas las canciones siguen siendo muy disfrutables pero algunas han tratado de no acelerar tanto su velocidad y, a decir verdad, algunas logran parecer simpáticas por lo armónicas pero otras tienden al exceso y falta de identidad. Con todo, algunas cosas no han cambiado en absoluto, como canciones fuertes, veloces, junto a la voz agresiva; siempre con su iconográfico sonido de guitarra semi-aguda.

Insult To Injury, lanzado en 1990, es el tercer álbum de larga duración. En mi concepto es un trabajo bastante sorprendente, es cierto que algunas cosas tenían cierta predicción, como por ejemplo el aumento de ganchos instrumentales y los cantos melódicos, pero de una u otra forma es una sorpresa que hayan pegado un salto tan sustancial en su sonido. Su cambio no se debe interpretar como evolución o involución, pues los elementos refinados en el Metal no son una evolución, de hecho a veces suelen ser lo contrario. El punto realmente importante con este disco es la variedad y capacidad de readaptación, que a final de cuentas resultan dándole una bofetada a las bandas del género que perdieron su rumbo durante los noventas; pues al menos este disco es diferente a todo lo anterior que publicaron pero sin dejar de ser Thrash. Los tres cambios más significativos son la guitarra variada, la voz limpia y la producción más pesada, los cuales suenan demasiado bien.

Cult Of One, lanzado en 1996, es el cuarto álbum de larga duración. Esto está muy lejos de ser un disco estúpidamente experimental, producto de la ambición comercial del que mucho se ha hablado en las bandas más memorables del Thrash, el mensaje en este trabajo es una cierta dosis de Groove, así que proporcional y contextualmente para la época negra del Thrash, en teoría, no está tan mal. Hay partes equivalentes al talento nato de la banda, a su sonido característico, y otras que fueron explotadas en 'Insult To Injury', así que es interesante de ver, aunque eso implique que no se logre disfrutar la totalidad del disco. Tal vez el problema más importante es el direccionamiento de la música y la voz, es decir, cosas de forma. Lo que sí es horrible es la portada, creo que no pudo ser peor.

Sit Stand Kneel Prey, lanzado en 1997, es el quinto álbum de larga duración. Sigue Warren Conditi al frente del micrófono, siendo su segundo y último esfuerzo con la banda, su resultado como guiador de los destinos de la banda es positivo aunque no alcanza a llenar mis gustos. Este trabajo es diferente a los anteriores, incluso a su más cercano predecesor, ya que tiene más medio tempo que nunca antes, y eso en WHIPLASH suena no menos que anormalmente lento, aunque en términos de rigurosidad no lo sea pero con la historia de la banda no deja de parecer anormal y que no encaja del todo. Hay canciones buenas que rememoran algo de su estilo clásico, otras con un par de nuevos elementos interesantes pero por lo general no está a la medida de sus calidades generales como banda.

Thrashback, lanzado en -1998, es el sexto álbum de larga duración. De por sí el nombre del disco es ambicioso, destacando que quieren volver a la vieja escuela, mensaje dictaminado a partir de la reunión del trío de Tonys así como sucedió en su debut, 'Power And Pain', con un resultado de sorpresas porque se pueden hallar fácilmente canciones que definitivamente no van al grano, como se esperaría de entrada, pero otras sí lo hacen como 'Memory Serves', 'Thrash 'Till Death' y 'Nails In Me Deep', eso quiere decir que el disco es bueno pero especialmente la segunda mitad. Seguramente le hizo falta más garra de fuerza y velocidad en la primera mitad, junto a una producción no tan cristalina, y también una voz más agresiva.

Unborn Again, lanzado en 2009, es el séptimo álbum de larga duración. Con el fallecimiento de Tony Bono, en 2002 (que en paz descance), la agrupación recibió un fuerte golpe en su autoestima, pues fue uno de los miembros fundamentales de su sonido, aunque no haya sido un miembro estable a lo largo de su trayectoria musical. Ciertamente en este intento, exitoso desde una perspectiva ámplia, Portaro hace uno de una voz mucho más apropiada que en el disco anterior, con una mejor producción y con unos mecanismos un poco más variados, tales como riffs cambiantes entre la pesadez y la limpieza que los caracterizó en dos etapas igualmente de exitosas. Es muy disfrutable, aunque a veces suene algo modernista, incluso su propósito se percibe si se tiene buena observación de su portada en donde aparecen sus tres primeros discos, de los que trataba anteriormente, pues se nota cierta parte de las tres primeras portadas. Es un WHIPLASH renovado con reminicencias de su pasado glorioso, que luce más o menos a síntesis musical.

1986 - Power And Pain

1987 - Ticket To Mayhem

1990 - Insult To Injury

1996 - Cult Of One

1997 - Sit Stand Kneel Prey

1998 - Thrashback

2009 - Unborn Again

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